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Premio de la ciencia 2026: La importancia de la divulgación científica

  • Foto del escritor: Aned Rodríguez
    Aned Rodríguez
  • 1 jun
  • 2 min de lectura

En el marco de la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU), la Universidad Veracruzana otorgó el Premio Ciencia UV 2026 para celebrar la labor de quienes vinculan el conocimiento con la sociedad.



Los galardonados de esta edición fueron el Dr. Miguel García Guerrero, en la categoría individual, y el colectivo independiente Festixal de los Anfibios, en la categoría grupal, ambos reconocidos por su trayectoria en la divulgación pública de la ciencia y la sensibilización ambiental.

 

La ceremonia fue dirigida por autoridades académicas y representantes de la revista La Ciencia, quienes destacaron que compartir el conocimiento es un ejercicio de paz, que ayuda a la sociedad a mejorar. Virginia Arrieta Barrizal, integrante del comité de la revista, comentó que la labor de los premiados permite que las comunidades de territorios amenazados tengan los conocimientos para así poder defender los bosques y las especies que los rodean.

 

El Dr. Miguel García Guerrero, físico con 30 años de trayectoria, quien también coordina el Grupo Quarc y dirige la Red POP, recibió el premio por haber acercado la ciencia de forma recreativa a más de 70,000 personas a través de museos, plazas y talleres. Durante discurso de aceptación, García Guerrero, enfatizó que: “La divulgación es un servicio público de generosidad capaz de sembrar vocaciones y cambiar el rumbo de una vida mediante una simple pregunta”.



Por su parte, el Festixal de los Anfibios fue premiado como un proyecto referente nacional en la conservación de ranas, sapos y salamandras desde su creación en 2018 en Xalapa. Adriana Sandoval Conte, en representación del colectivo, señaló que su trabajo nace de la urgencia de sacar la ciencia de los libros para llevarla a los territorios mediante canales menos técnicos, utilizando el arte y la participación comunitaria como motores de cambio.


Este colectivo se distingue por ser una iniciativa autogestiva y autónoma, que financia sus actividades gratuitas mediante la venta de productos temáticos, como el cuento "El sapo que perdió la cola". Su gran labor ha permitido que sus talleres, juegos y documentales lleguen a diversas comunidades con especies amenazadas transformando así la curiosidad en acciones de protección ambiental y restauración de ecosistemas en las altas montañas.

 

Al final de la entrega, los integrantes del festixal de los anfibios dedicaron el reconocimiento a la red de más de 60 voluntarios, a las comunidades que han abierto sus puertas para proteger la biodiversidad y al pueblo Palestino, bajo la consigna "haz compitas y no compitas", además de mostrar solidaridad al país invitado vendiendo textos, poesía e ilustración sobre la fauna palestina silvestre, aclarando que todo lo recaudado sería donado a las familias y a una escuela en franja de gaza.

 

Finalmente, el evento cerró con una invitación a la sociedad para consumir divulgación de calidad y fortalecer la confianza en las instituciones científicas, con la finalidad de estar informados y vivir mejor.

 


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